¿Qué es la rehabilitación neurocognitiva?

La rehabilitación neurocognitiva es un enfoque terapéutico destinado a recuperar las capacidades motoras, cognitivas y sensoriales del paciente. Comúnmente conocido como el Método Perfetti, llamado así por el científico italiano que lo ideó y desarrolló a finales de los años 60.

¿Quién es Carlo Perfetti?

El profesor Perfetti nació en Massa en 1940 de padres que eran maestros de escuela primaria. Se licenció en Medicina en Pisa en 1964 y se especializó en la clínica de enfermedades mentales y nerviosas en 1966.

En los años siguientes a su especialización, comenzó a interesarse por la rehabilitación y, en particular, por los pacientes con espasticidad. En aquella época estaban en boga propuestas neuromotoras como las desarrolladas por Bobat, Kabat y Václav Vojta. El médico toscano se sintió inmediatamente atraído por un reto que en aquel momento parecía imposible de superar: la recuperación de la mano de un paciente con lesion cerebral, ya que los métodos utilizados hasta entonces mostraban poco o ningún interés por la motricidad fina de la mano. La elaboración de este problema junto con una serie de intuiciones ingeniosas llevó a Perfetti a construir la teoría neurocognitiva de la rehabilitación, que se diferenciaba de las teorías neuromotoras basadas en la facilitación e inhibición de los reflejos, porque consideraba por primera vez las funciones cognitivas como elementos necesarios para el tratamiento.

Según la teoría neurocognitiva de la Rehabilitación:

“La calidad de la recuperación, ya sea espontánea o guiada por el rehabilitador, depende muy estrechamente del tipo de procesos cognitivos activados y de su modo de activación”.

Esta definición utilizada durante cada charla o conferencia donde se introduce la rehabilitación cognitiva es en realidad la hipótesis de estudio de una teoría que desde la base finalmente consideró las funciones corticales superiores como determinantes para la mejora y el bienestar de la persona.

¿En qué consiste el método Perfetti?

Nos ocuparemos del nombre más adelante, ya que los términos “método” o “técnica” no son apropiados para esta propuesta terapéutica. Para explicar en qué consisten los tratamientos neurocognitivos, nos gustaría presentar un ejemplo. El vídeo se ha realizado a título informativo, por lo que debe quedar claro desde el principio que cada actividad debe adaptarse a la especificidad y gravedad de cada paciente. Invitamos a quienes vean el vídeo a que identifiquen inmediatamente las características y diferencias con las exigencias que estamos acostumbrados a ver en los pacientes con hemiplejia.

¿Qué diferencias tiene el método Perfetti?

  • Problema
  • Contracciones musculares
  • Memoria
  • Idioma
  • Objeto
  • Ojos cerrados
  • Percepción
  • Atención

La primera diferencia que se desprende de un ejercicio neurocognitivo como el que se muestra en el vídeo es la utilización de la atención del paciente para la correcta realización de la actividad. A diferencia de lo que estamos acostumbrados a presenciar en los gimnasios de rehabilitación, donde el paciente, en cambio, se somete pasivamente a las movilizaciones o maniobras dadas por el fisioterapeuta que de vez en cuando dirige su atención a las diferentes partes del cuerpo del paciente; como si fueran ellos los que hubieran sufrido impedimentos a causa del daño cerebral, pero

“El ictus afecta al cerebro y no a los músculos”.

PROBLEMA

Una característica del Ejercicio Terapéutico Cognitivo (otro nombre por el que se conoce el método neurocognitivo) es, de hecho, la presencia de una tarea que el paciente tiene que resolver a través de su cuerpo y activando sus procesos cognitivos. No se trata de un rompecabezas exclusivamente cognitivo, como podría ocurrir en una sesión con un psicólogo o neuropsicólogo, pero tampoco es una cuestión exclusivamente física, como suele ocurrir en lo que podríamos llamar fisioterapia tradicional.

CONTRACCIONES MUSCULARES

Una de las características del ejercicio neurocognitivo es que el rehabilitador no pide al paciente contracciones musculares explícitas y evidentes. Esta elección técnica, que muchos conocerán o recordarán como una actividad de primer grado, tiene como objetivo que el paciente aprenda a controlar y manejar la espasticidad y en particular uno de los elementos de la motricidad específica conocida como Reacción de Estiramiento Anormal, lo que comúnmente se identifica en el paciente con daño cerebral como hipertensión. Si se pide al paciente con espasticidad que realice gestos sin enseñarle a percibir y controlar este elemento de la patología, se corre el riesgo de no permitirle acceder a una mejora de la calidad.

MEMORIA

Para cumplir con el reconocimiento de la regla, el paciente tuvo que recurrir a la memoria, aunque muchos pacientes informan que no han sufrido ningún daño en ella, reportando que aún recuerdan números de teléfono, cumpleaños, horarios de visita y pines de tarjetas de crédito. Sin embargo, hay que aclarar que la memoria utilizada durante la experiencia está ligada a la acción, a las sensaciones, al movimiento; memorias que son fundamentales para la recuperación y que, desafortunadamente, rara vez son consideradas en la rehabilitación.

LENGUAJE

El uso del lenguaje del rehabilitador durante la actividad terapéutica está dirigido a guiar al paciente a una correcta interacción informativa con el objeto, a dirigir sus funciones corticales hacia la resolución de la tarea y no es un lenguaje dirigido a obtener una respuesta motora del paciente, es una guía y no órdenes.

OBJETO

El objeto en este caso no es más que un “extracto” del mundo con el que el paciente debe entrar en relación y con el que debe aprender a percibirlo, no es un objeto a levantar como un peso o a modificar como una banda elástica o simplemente a mover de un lado a otro del espacio.

OJOS CERRADOS

En las primeras fases del tratamiento, puede ser útil pedir al paciente que cierre los ojos para ayudarle a concentrarse en las sensaciones del cuerpo (somestésicas) en lugar de las visuales. 

PERCEPCIÓN

El uso de la percepción es un rasgo identificativo del método neurocognitivo, ya que procede de las primeras intuiciones del Prof. Perfetti, que observó en sus primeros pacientes una modificación de la espasticidad cuando tenían que reconocer y percibir en lugar de mover intencionadamente su cuerpo sin tener en cuenta la calidad.

 

¿Para qué pacientes está indicada la rehabilitación cognitiva?

Al consultar a nuestros pacientes nos damos cuenta de que hay mucha confusión sobre esta misma cuestión, incluso entre los profesionales.

"¿Es cierto que el método Perfetti sólo es válido para los pacientes que no tienen déficits cognitivos?"

No, eso sería una contradicción, porque precisamente en los casos en los que el paciente tiene déficits cognitivos necesita una terapia para mejorar estos procesos. Sin embargo, hay un escollo en esta respuesta que conviene aclarar. Muchas personas creen que no necesitan de un programas de rehabilitación neurocognitiva porque desde el punto de vista cognitivo se sienten bien, son las mismas personas inteligentes y brillantes que eran antes del ictus, y que su única necesidad es física porque la paresia de un lado del cuerpo es su único problema. 

Es importante aclarar que cuando nos referimos a la alteración de las funciones cognitivas no nos referimos a la inteligencia o al comportamiento del paciente, que muy probablemente no habrán sido alterados por el ictus, sino que nos referimos a aquellas funciones cerebrales que subyacen a la organización de la acción. Cuando tenemos que realizar una acción, no nos limitamos a contraer los músculos, sino que utilizamos la atención del cuerpo, no la necesaria para seguir y comprender un artículo en una página web o una película. Muchos de nuestros pacientes, mientras estaban en tratamiento, volvieron a sus trabajos, trabajos muy complejos; ingenieros, profesores, políticos, y en su trabajo la atención no se veía afectada, pero a la hora de dirigirla hacia el cuerpo había dificultades que requerían una estimulación específica. El mismo malentendido surge con respecto a la memoria, como ya se ha mencionado el paciente podría recordar todo lo de su vida y a veces incluso más después del ictus, pero esto que es autobiográfico no coincide con la memoria de las sensaciones y movimientos necesarios para aprender a moverse. Para responder una vez más, si no es cierto que lo neurocognitivo sólo es válido para los pacientes sin déficits cognitivos del mismo modo que no es cierto que sólo sea válido para aquellos pacientes que muestran déficits cognitivos evidentes.

¿La fisioterapia neurocognitiva Perfetti es sólo para los pacientes con ictus?

No. La rehabilitación cognitiva puede aplicarse a todas las patologías que requieren la intervención de un rehabilitador y no sólo a los pacientes con daño cerebral. Como se ha mencionado brevemente en los párrafos anteriores, Carlo Perfetti comenzó su interés por la rehabilitación partiendo de las lesiones cerebrales, los accidentes cerebrovasculares y abordando el problema de la espasticidad, razón por la cual dicha rehabilitación se utiliza con frecuencia para los pacientes con hemiparesia que han sufrido un accidente cerebrovascular.

Fue un hábil profesor e inició muchos proyectos de formación de terapeutas de rehabilitación a partir de la escuela Calambrone, fundada en 1974.

La mayoría de sus alumnos siguieron interesados en la primera pasión de Perfetti por las consecuencias de los accidentes cerebrovasculares, sin embargo, se trata de un método de rehabilitación que no ve su aplicabilidad aislada a una enfermedad en particular, de hecho el neurocognitivo se utiliza en el campo de la rehabilitación ortopédica, en pacientes con Parkinson, esclerosis múltiple, en la rehabilitación de amputados, en el dolor neuropático, el dolor central y para la edad de desarrollo; Entre las numerosas colaboraciones profesionales con muchos médicos, destaca la mantenida con Paola Puccini, gracias a la cual los estudios y desarrollos de la teoría neurocognitiva encontraron aplicación práctica en pacientes con trastornos del desarrollo. 

Sin embargo, es cierto que actualmente es mucho más fácil encontrar terapeutas que apliquen el método a la patología neurológica. También en nuestro campo, como Valerio Sarmati es alumno de Perfetti (por eso el nombre de Profesor se utiliza a menudo en el artículo), heredó la pasión por el tratamiento del ictus y también por esta razón los programas de rehabilitación de Stroke Therapy Revolution se dirigen exclusivamente a los pacientes con consecuencias de ictus.

 

¿Cuál es la base teórica de la teoría neurocognitiva?

  • El movimiento como acto de conocimiento
  • La recuperación como aprendizaje en condiciones patológicas
  • El cuerpo como superficie receptora

Son verdaderos pilares que sostienen la teoría neurocognitiva y que a su vez surgen de las intuiciones de Carlo Perfetti, de las aportaciones de la neurociencia y del trabajo del rehabilitador en el gimnasio. Se trata de tres objetos de estudio fundamentales para el fisioterapeuta: el cuerpo, el movimiento y la recuperación. Se piensa que estos conceptos son objetivos y no son susceptibles de interpretación, pero en realidad incluso el cuerpo, tan material y concreto, puede ser interpretado de forma diferente según la teoría de referencia del observador, y lo mismo ocurre con los demás conceptos que se examinan.

El movimiento como acto de conocimiento

Normalmente tendemos a hacer coincidir el movimiento con la capacidad de contraer los músculos y desplazar los distintos segmentos del cuerpo en el espacio, pero si intentamos situar el movimiento en el contexto de una acción y de la relación que se crea entre nuestro cuerpo y el mundo, nos damos cuenta de que no es aceptable estudiarlo sin tener en cuenta la percepción. Si tenemos la capacidad de mover los dedos sobre el ratón y el teclado del ordenador es porque en todo momento somos capaces de percibir dónde se sitúa nuestro cuerpo en el espacio y los puntos de contacto entre el objeto y el cuerpo. La fragmentación de nuestro cuerpo es la forma en que somos capaces de relacionarnos con el objeto y conocerlo, somos capaces de derivar numerosos datos, como la forma, el peso, la textura. Cada información necesita varios gestos y un uso específico de nuestra atención para ser construida. Por ello, la acción se identifica como un proceso orientado al conocimiento. Estas exigencias cognitivas, como hemos observado de hecho, no empujan al paciente a moverse sin un objetivo concreto y sin esta tensión entre el cuerpo y el mundo.

La recuperación como aprendizaje en condiciones patológicas

Esta visión se centra en el aprendizaje de la persona como condición necesaria para lograr la recuperación tras la enfermedad. Cuando tenemos que aprender a tocar un instrumento o entrenar en un deporte para perfeccionar el gesto técnico, estamos poniendo en marcha todas las habilidades necesarias para aprender. Este aprendizaje cambia la biología de nuestro cuerpo y cerebro, creando nuevas conexiones y mejorando nuestra capacidad de relacionarnos con nuestro cuerpo y entorno. Imaginemos un profesor de piano que, en su primera clase, ofrece a un joven alumno sólo movilizaciones de dedos y muñecas, fortalecimiento de los músculos de los miembros superiores y estiramientos, y que estas actividades se extienden a la segunda, tercera y cuarta clase. El joven y sus padres se darían cuenta inmediatamente de la incoherencia de la intervención del profesor, al comprobar que el aprendizaje de la función de tocar el piano no coincide con el trabajo de la parte del cuerpo que entra en contacto con el piano. La misma conciencia no se produce, desgraciadamente, cuando es el paciente que ha sufrido un ictus el que acude al fisioterapeuta, donde éste, al igual que el torpe profesor de piano, dirige las terapias ofreciendo movilización del miembro, fortalecimiento de los músculos y estiramientos, no implicando activamente al paciente en un proceso de aprendizaje. Interpretar la recuperación como un proceso de aprendizaje en condiciones patológicas, empuja al rehabilitador a construir la experiencia del ejercicio de tal manera que el paciente tenga que aprender a sentir su cuerpo y a manejarlo mientras se relaciona con el entorno.

El cuerpo como superficie receptora

Cada superficie receptora de nuestro cuerpo tiene un territorio de representación en el cerebro; la retina se proyecta al lóbulo occipital, los receptores presentes en la nariz y la boca son capaces de proporcionarnos la experiencia del olfato y el gusto porque se proyectan al lóbulo temporal del mismo modo que los receptores presentes en el oído. Incluso el cuerpo, entendido como todo el recubrimiento de nuestra piel, los receptores presentes en los músculos y las articulaciones tienen su propio territorio de representación en la corteza cerebral, en los lóbulos parietales. Evidentemente, las cosas son más complejas que lo que se acaba de describir, pero es un supuesto que nos permite comprender que cuando observamos el cuerpo del paciente post ictus, en el que una mitad está paralizada, ese cuerpo no es el único que hay que tener en cuenta porque también hay una proyección del cuerpo en la cabeza (en realidad múltiple como veremos más adelante). Entender que el cuerpo no es sólo el cuerpo físico formado por huesos, músculos, nervios y articulaciones, es decir, el cuerpo que podemos ver, nos ayuda a construir el ejercicio de manera que las actividades también consideren las características del cuerpo presentes en el cerebro, entre otras cosas el órgano que en el ictus ha sufrido el daño real. En este caso, el cuerpo será difícil de separar de la mente y las capacidades cognitivas.

La rehabilitación como cuestión cultural

El profesor siempre se ha interesado por los vínculos entre la cultura y el mundo de la rehabilitación, consciente de que las prácticas médicas también están influidas no sólo por el contexto científico de la época, sino también por el contexto cultural y social. Experimentar el cuerpo como una máquina que necesita ser reparada, separada de la mente y la idea de devolver al hombre a una posición de dominio sobre la naturaleza es el resultado de un contexto cultural en el que estamos inmersos. Por ello, nos gustaría añadir un cuarto supuesto que permita al rehabilitador observar la rehabilitación como un producto cultural para interpretar el ejercicio no sólo como una experiencia capaz de modificar al paciente, sino a través de una perspectiva ecológica, como una herramienta cultural.

¿Cuáles son las bases científicas del método neurocognitivo?

Una teoría es un conjunto de conocimientos estructurados capaces de permitir al investigador procesar los problemas que ofrece la naturaleza, interpretar los datos, construir hipótesis y producir predicciones, por lo que está en constante evolución, ya que es capaz de cambiar en función de los nuevos descubrimientos y refutaciones.

Neuroplasticidad

Espasticidad

Representaciones corticales

 El profesor Perfetti ha enriquecido la teoría de la rehabilitación al considerar el componente cognitivo de la acción, en un momento en que muchas otras ramas de la ciencia ampliaban sus horizontes en el aspecto cognitivo, desde la neurofisiología hasta la psicología pasando por la cibernética. Los estudios neurofisiológicos ya no se realizaban únicamente en sujetos fallecidos que habían sufrido lesiones a distintos niveles del sistema nervioso central para estudiar sus funciones reflejas, sino en sujetos despiertos que podían aportar nuevos datos sobre el comportamiento y sobre el papel de la conciencia y la cognición.

Estas nuevas aportaciones permitieron al rehabilitador considerar las funciones mentales en el ejercicio, además de las funciones reflejas estudiadas hasta entonces y que habían inspirado las técnicas neuromotoras. Un nuevo paradigma científico permitió explorar aspectos hasta ahora inaccesibles del sistema nervioso y el comportamiento, como la plasticidad cerebral, las representaciones corticales del cuerpo y la acción, y los comportamientos adaptativos del organismo tras un accidente cerebrovascular que provoca espasticidad.

Neuroplasticidad

Es de fundamental importancia para el rehabilitador profundizar en el tema de la neuroplasticidad porque la recuperación que pueda lograr con su paciente dependerá de las capacidades plásticas del sistema nervioso y de las formas en que se pueda explotar terapéuticamente esta propiedad del organismo. Durante la década de los 80, brillantes investigadores como Micheal Merzenich, Jenkins, Recanzone y otros realizaron una serie de estudios sobre la plasticidad cortical, cuyos resultados fueron de gran relevancia para el mundo de la rehabilitación. Demostraron que las representaciones del cuerpo en el córtex eran susceptibles de ser modificadas, pudiendo ampliar su superficie y encogerla en función de la experiencia a la que se sometieran los sujetos. Cuando dichas experiencias exigían a los sujetos que resolvieran problemas en los que tenían que percibir y aprender a través de su cuerpo en lugar de simplemente moverlo de forma repetitiva, se producían cambios en el córtex y mejoraba el rendimiento sensoriomotor. Esta fascinante línea de investigación permite al fisioterapeuta organizar la terapia de manera que el paciente no sea llamado simplemente a producir baterías de movimientos estereotipados, sino que se vea involucrado en un problema cuya resolución requiere no sólo la fragmentación del cuerpo, sino también el uso de las propias facultades mentales, todo ello encaminado a obtener el aprendizaje de una acción motora con características más evolucionadas que las que en el periodo post-ictus, a través de compensaciones y sinergias, la enfermedad es capaz de implementar.

 

Espasticidad

Una de las contribuciones más importantes de Carlo Perfetti a la ciencia de la rehabilitación es el estudio de la espasticidad después del ictus. Actualmente, la mayoría de los estudios publicados sobre el tema de la espasticidad comienzan sus introducciones señalando que el término espasticidad ya no puede representar correctamente las alteraciones motoras de los pacientes con hemiparesia, ya que no se trata de un fenómeno único, sino de un complejo de fenómenos distintos. Ya en los años 70, el científico italiano intuyó la importancia de desglosar el fenómeno de la espasticidad en varios componentes neurofisiológicos distintos […Hasta ahora somos capaces de distinguir cuatro de ellos…], dijo, insinuando la posibilidad de que la ciencia identifique otros nuevos en el futuro.

 

  • Reacción anormal al estiramiento
  • Irradiación anormal
  • Patrones elementales
  • Déficit de reclutamiento de unidades motoras

 

En base a esta distinción, también se modificó el ejercicio, de hecho en relación a la reacción al estiramiento fue efectivo no pedir al paciente que participara en la acción con contracciones musculares visibles para permitirle aprender a controlar este componente de la patología, esta modalidad se conoce como modalidad de primer grado. El segundo grado es cuando el paciente ya ha aprendido a manejar la contracción refleja de los músculos cuando se estira y ya puede participar en la acción del ejercicio produciendo movimientos con la guía del terapeuta precisamente para aprender a controlar un fenómeno más incluido en la espasticidad: la irradiación anormal que coincide con la aparición de contracciones involuntarias de los músculos no implicados directamente en la acción. Un ejemplo de irradiación anormal es la rigidez del brazo durante el acto de levantarse de la silla. El tercer grado corresponde a la posibilidad de que el paciente incluya más componentes físicos y cognitivos en la acción del ejercicio, para aprender a superar patrones elementales e influir en la calidad y cantidad de las contracciones musculares.

 

Representaciones corticales

La historia del estudio de las representaciones corticales del cuerpo y de la acción tiene raíces profundas, pero es posible identificar entre las primeras aportaciones científicas la del cirujano francés Paul Broca, que identificó en el hemisferio izquierdo, y más concretamente en el lóbulo frontal posteroinferior, una región que hoy lleva su nombre, responsable de ciertas funciones ejecutivas del habla. 

A partir de esa aportación, ha sido posible localizar con creciente precisión diversas funciones en el encéfalo, incluidas las relacionadas con el cuerpo en acción, como en el caso de los estudios del cirujano canadiense Wilder Penfield, que en 1937 logró cartografiar en el córtex territorios sobre los que se proyectaba la información del cuerpo y otros responsables de los movimientos de los distintos segmentos corporales. Homúnculo motor y homúnculo sensorial fueron los nombres dados a las representaciones gráficas de estos mapas, que parecían representar a un hombre en el cerebro.

 A lo largo del siglo pasado, esta visión homuncular de las vías dedicadas entre el cerebro y el cuerpo fue superada por estudios posteriores que revelaron una arquitectura de representaciones mucho más compleja, como en el caso de los estudios de Strick y Preston, que en 1982 demostraron que cada parte del cuerpo tenía dos representaciones y no sólo una como había demostrado Penfield, y que la razón de esta doble representación radica en la necesidad del cuerpo de acceder a más de una zona del cerebro en función de las diferentes informaciones con las que el sujeto entra en contacto para realizar una determinada acción, concretamente en las investigaciones de ambos científicos se trataba de información cinestésica (relacionada con el movimiento) y táctil. 

En 1986 Henry J. Gould III descubrió que existían múltiples representaciones para cada parte del cuerpo y que la conformación no seguía un patrón somatotópico como en la representación de Penfield y Boldrey, sino una arquitectura en mosaico y “fracturada”, orientando el análisis de la acción hacia una perspectiva funcional, ayudando a considerar el cuerpo como un todo y no analizando el comportamiento según sus componentes exclusivamente biomecánicos. En última instancia, en el cerebro no están los músculos o las articulaciones individuales, como sugiere la primera imagen de Penfield, sino que la informatividad construida a través de toda la superficie receptora del cuerpo y su integración asumen un significado relevante, estos conocimientos científicos han permitido al rehabilitador considerar la información como un núcleo de las prácticas del rehabilitador. 

Estudios aún más recientes realizados por Micheal Graziano, de la Universidad de Princeton, han demostrado que los movimientos producidos por la estimulación eléctrica prolongada del córtex tienen un significado funcional y etológico (es decir, relacionado con la especie), ya que el sujeto no mostraba simplemente movimientos aislados de un segmento, sino que expresaba gestos significativos que implicaban varias partes del cuerpo, como en el experimento del mono que, independientemente de la posición de partida del miembro superior, ante la estimulación de la zona de interés, dirigió la mano frente a la boca y procedió a los movimientos de masticación, una aportación que vuelve a situar al rehabilitador ante la cuestión del significado que debe asumir la experiencia terapéutica para el paciente.

Método Perfetti, ¿rehabilitación cognitiva o neurocognitiva?

Las palabras son tan importantes como los conceptos que definen, y esto es algo a lo que el padre de la medicina neurocognitiva siempre ha prestado especial atención. 

De hecho, si la teoría de la referencia evolucionó y se modificó en función de los nuevos descubrimientos científicos y de las nuevas aportaciones de las neurociencias, entonces el término vinculado al enfoque de la rehabilitación también tuvo que cambiar porque el rehabilitador también cambiaba su forma de construir sus experiencias con el paciente. Una vez más, la coherencia y la honestidad intelectual se impusieron a cualquier compromiso, aunque ello supusiera una dificultad objetiva para que el público se orientara y comprendiera efectivamente la propuesta. 

El primer nombre fue “control secuencial progresivo”, posteriormente superado por “Ejercicio Terapéutico Cognitivo”, donde cognitivo hace referencia a uno de los pilares teóricos de la teoría cognitiva, que ve el acto motor como un acto de conocimiento; el ejercicio terapéutico no es un pretexto para hacer que el paciente se mueva, sino una experiencia dentro de la cual el paciente está llamado a conocer su cuerpo y el mundo que le rodea. Entretanto, el público conoció a Perfetti como erudito y a todos sus alumnos a los que había formado entretanto, que a su vez pusieron en práctica sus enseñanzas en Italia y en todo el mundo, y de ahí surgió el término “Método Perfetti”. 

El término “Método” fue inmediatamente rechazado por el Profesor porque todo lo que había trabajado en esos años se oponía a los métodos y técnicas que contenían un conjunto finito de procedimientos, maniobras y posturas que podían ser aplicados gradualmente por los técnicos de rehabilitación. El método es sólo el científico y Perfetti en la elaboración de la Teoría Neurocognitiva de la Rehabilitación siempre destacó la importancia del rehabilitador como miembro de la comunidad científica capaz de elaborar el problema, producir hipótesis y probarlas a través del ejercicio. Posteriormente, el término más adecuado resultó ser “Rehabilitación Neurocognitiva”, donde la raíz “Neuro” indica el componente biológico, el relacionado con el cuerpo, mientras que el sufijo “cognitivo” indica el componente relacionado con la mente; una rehabilitación capaz de involucrar la unidad mente-cuerpo. 

Entretanto, el término “rehabilitación neurocognitiva” también se ha utilizado en el campo de la psicología para indicar las actividades cognitivas dirigidas a la recuperación de la demencia del Alzheimer y del deterioro cognitivo. Esto también ha contribuido a la confusión en el nombre, por lo que a menudo se añade “según Perfetti”, así como para rendir homenaje a su creador. Alrededor del año 2010, el mismo científico italiano, antes de la enfermedad que le apartó de la docencia, introdujo nuevas consideraciones y apreciaciones que llevaron al rehabilitador a atribuir un mayor valor a la experiencia previa del paciente, creando así un estrecho vínculo entre la acción a recuperar, la acción del ejercicio y la acción previa al ictus; de ahí la última propuesta de una nueva denominación en “Comparación de Acciones”. 

Cada vez que nos encontramos escribiendo un artículo sobre el tema neurocognitivo, sentimos la fuerte responsabilidad de mantener la misma firmeza en el uso de términos estrictos, por lo que tratamos de utilizar ciertas palabras como método o espasticidad con moderación, pero también sentimos la responsabilidad de permitir una mejor comprensión a un público más amplio de pacientes, familiares y profesionales, por lo que pedimos a los más experimentados que nos perdonen si a veces nos tomamos algunas licencias y haciendo algunos compromisos tratamos de hacer el tema de la rehabilitación cognitiva lo más comprensible posible.

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